Miqui Otero: “Las novelas sirven para explicar muchas formas de vivir la misma realidad”

Por Carlos Madrid (@carlosmartnez90)

La prosa de Miqui Otero nace y muere en Barcelona; se asienta en la ciudad para hacérsela cercana a los extraños, y natural a sus semejantes. Por eso, cuando en una noche no especialmente feliz contempló los focos que iluminaban su Barcelona lo tuvo claro; cimentaría una novela en la que los protagonistas serían esos haces de luz, esos ‘Rayos’ (BlackieBooks). Esos focos significaban la llegada del fin de semana, pero también una metáfora sobre la amistad: al margen del sentimiento, los Rayos (su grupo de amigos) estarían visibles de manera permanente. Además, esclarecían los contrastes existentes en la ciudad condal; aquellos lugares en los que la luz de los focos no llega, donde se vive al margen.

Miqui Otero RAYOS 11 fot Dani Canto.jpg
Foto Dani Cantó

¿Qué significado encontramos tras los rayos?

Los rayos son polisémicos en la novela. Surgen de una imagen constante en mi ciudad y en mi vida; los focos que nacen de la montaña de Montjuic que pusieron en la exposición mundial del 29. Desde que soy pequeño, los veo desde mi barrio y anunciaban el fin de semana, ya que los suelen encender el viernes y el sábado. Estaba en mi balcón, y una noche que no estaba especialmente feliz los vi. Desde ese momento supe que escribiría una novela que se llamaría ‘Rayos’, que tendría que ver con que los rayos de luz, al margen de cómo me sintiera en la vida, estarían ahí de una manera constante. Continué pensando que esa novela tendría que explicar la amistad con esos amigos que los vieron por primera vez conmigo, y de ahí pasé a llamar a esos amigos los Rayos. Y así vino todo. Los rayos son tanto esas luces de Montjuic, como el grupo de amigos. También intenté que fuera una novela luminosa, pero que a la vez explicara los lugares donde esa luz no llega. De ahí viene la idea. Me suele pasar que primero pienso el título, y luego me viene la inspiración. Me pasó en ‘Hilo musical’, donde quería explicar que escuchar un hilo musical, como la de los ascensores, o escucharla con pasión era la misma diferencia entre sobrevivir o vivir al límite.

Entiendo por lo que dices que la obra tiene un gran componente autobiográfico.

Sí, sí que lo hay. Aunque es imposible explicar lo que ha sucedido sin al mismo tiempo fabular o inventar. Para empezar porque la memoria es selectiva. Es una novela que empieza tomando mucho de situaciones reales, como por ejemplo el viaje de mis padres, o algunas escenas del colegio Amarillo, pero que al final va mutando y gran parte de la novela es absolutamente inventada. No es una novela autobiográfica al uso; el protagonista tiene muchos aspectos, muchos miedos y euforias de mí y de mis amigos, pero en ningún caso es totalmente autobiográfica. Hay muchos aspectos que son totalmente inventados.

El personaje principal, Fidel Centella, encarna el prototipo de antihéroe.

Sí. Es un personaje antiheróico. No sé a día de hoy si sería posible escribrir una novela con un personaje heroico. Es totalmente imposible sin caer en el panfleto, o en la automplaciencia. Fidel Centella es antiheróico, y la única valentía que puede tener él o que puedo tener yo durante la escritura del libro, se define en las primeras páginas: “no nos gusta la cobardía, nos gusta la valentía de los que aceptan su cobardía”. Eso es lo que hace Fidel a lo largo de la novela; aceptar ciertas cobardías y poner remedio a las que puede. Por mi parte como autor es más o menos lo mismo; detectar todos los miedos, hipocondrías y taras, e intentar hacer de todos ellos algo valioso.

En este personaje se pueden entrever ciertas influencias del Pijoaparte de Marsé.

Hablar de las influencias es algo complicado, no es algo que puedas decir tú o que puedas pregonarlas: en el momento en el que las dices, parece que estés comparando. Y si realmente tienes respeto por la gente que te ha marcado, lo mejor es no decirlo porque si no parece que te estás comparando. Y mucho menos con esos nombres tan grandes, que significaron tanto para mí. Sí que cuando lo dice otra gente, te llena de alegría. Más que parecerse, si forma parte de una tradición de gente que tú admiras o que tiene una forma de ver el mundo que a ti te fascina, y de repente, una generación más allá, entras en esa tradición de cosas que a ti te gustan, pues siempre te sienta bien. Yo veo las influencias como el tema del honor en las novelas de los siglos XVIII y XIV; el honor no te lo das o te la quites tú, en todo caso te lo darán los otros. Tú en todo caso podrás ser honorable.

A parte de esas influencias literarias, es una novela que respira música: se podría decir que tiene su propia banda sonora.

Me parece algo inevitable. Primero porque a mí me gusta mucho la música y después porque trabajas con los materiales que tienes a mano. Dentro de esos materiales para mí es imprescindible la música. Igual que en otras épocas aparecía música que a los escritores les influenciaba como los boleros o el soul, en la mía aparece mi educación a través de las canciones. A mí hay varias cosas que me interesan mucho de las canciones: una es la falta absoluta de prejuicios para no huir de la emoción o explicar los sentimientos de esa manera pudorosa que casi sólo tienen las canciones. Otro punto que me gusta mucho de las canciones es la forma en la que pueden explicar sentimientos complicados, en estribillos y frases muy concretas. Creo que eso es un talento que se detecta en un montón de canciones y de música que a veces en la literatura no está.

Antes comentabas el contraste de los rayos de Montjuic, que iluminan una parte de la ciudad y dejan otra oscura. En ese sentido, la novela se crea a base de continuos golpes de contrastes, como la vida actual de Fidel en contraposición a la de sus padres.

Sí. Yo creo que las novelas se escriben desde la contradicción. En el caso de los que me comentas ahora, algunos privilegios y taras de mi generación se entienden mejor si aceptas los problemas reales que tenía la generación anterior. Hay esos contrastes entre una generación y otra; y entre los miedos y las alegrías. Pero también hay otros contrastes, como el Raval o la zona alta; o la clase alta y los sectores más desprotegidos.

En esa línea de buscar los contrastes, ocurre un hecho anecdótico que define muy bien la geografía barcelonesa: uno de los protagonistas se queda sin aire mientras sube a la zona alta donde están situadas las zonas pudientes.

Barcelona es una ciudad muy explícita: a medida que tienes más dinero, subes más en las montañas. Brais, el personaje en cuestión, es el más exagerado y finge que se ahoga cuando van a buscar muebles a los barrios pijos. Es una broma que yo hago a menudo. Me interesaba que fueran a coger muebles, y en lugar de irlos a buscar al barrio donde residen, van a este barrio más caro.

Hablas de ricos y pobres, pero no hay buenos ni malos en esta historia.

Después de este contraste surge Diana(la novieta rica del protagonista), que es un personaje no se intenta explicar desde el resentimiento. Se intenta entender a Diana, a su familia, y no se explica desde un punto maniqueo, donde los pobres son buenos y los ricos son malos. Se intenta explicar los matices de cada cosa. Y la fascinación de Fidel por esa vida que no le ha tocado vivir. Pero también le fascinan las historias de Tinet en el barrio del Raval. Ésas historias que no ha podido vivir.

Tinet es otro de los engranajes de la novela que ayuda a entender el mooving inmobiliario que se dio en esa Barcelona precrisis.

Es algo que yo hablé con muchos ancianos del barrio que pagaban letras ambiguas y, que en el momento de renovarlo, les hicieron las mil y una para intentar expulsarlos de su casa. Las mil y una más sutiles y cabronas; desde cortar los cables del ascensor, llamadas a media noche… todo lo que aparece en la novela. Todo eso puedo decir que es real, que a mí me lo han explicado y he visto con mis propios ojos. Me interesaba explicar esto, para que no fuera una novela sólo de adolescentes en el paso de la edad adulta; deberían intervenir problemas como éste. El tema de los desahucios es un debate que está ahora muy encima de la mesa, pero en aquéllos años, en el Raval que yo explico en la novela y en años anteriores, había un montón de problemas que sólo podías percibir si paseabas por esas calles o si conocías a gente que estuviera afectada o comprometida con la causa. Me apetecía explicarlo desde la distancia que dan los años, poniéndolo un poco en perspectiva. Tinet es la suma de los viejos del barrio con los que yo hablaba en los bares y que me explicaban sus problemas.

Todo esto hace que sea una novela con cierto tono social, comprometida.

No pretende ser una novela propagandística o panfletaria, pero sí que hay un compromiso. Siempre huyendo de mandar eslóganes o de denunciar de manera barata, sí que hay una serie de preocupaciones que se cuelan en la novela, como no podía ser de otro modo. Toda canción, toda novela, es político, y si tú haces una novela de estas características tiene que serlo; por acción o por omisión. En mi caso hay problemáticas que quería explicar, no como un panfleto o como un artículo de prensa, sino como todas esas cosas que afectaban a los personajes que había creado.

¿Qué tiene de especial Barcelona?

Es especial porque es mi ciudad. Seguramente si viviera en Gijón o Bilbao, también lo serían. Pero a parte de ser mi ciudad, es especial porque es mi terreno, el lugar donde yo me he movido siempre. Es una ciudad que siempre ha tenido mucha llegada de información por el puerto, y de extranjeros, que entraban en contacto con la población. Es una ciudad que se cree muy cosmopolita cuando en realidad no lo es tanto. Una ciudad que últimamente se ha consagrado al turismo de una manera muy loca, con todo lo que eso supone para las personas que ha sido su ciudad desde siempre. Es una ciudad que siempre está en continuo cambio por todo esto; donde los precios suben de repente demasiado. Es una ciudad que se cree mucho más grande de lo que realmente es, mucho más importante. Y eso es un buen material para escribir. Además es muy gráfica, como hablábamos antes con los barrios ricos y pobres. Es muy clara.

Uno de los grandes temas sobre el que pivota la novela es la nostalgia.

Intenta debatir la idea de nostalgia; siempre que intentas escribir lo haces sobre los temas que más te preocupan, o peor llevas. En mi caso la nostalgia. Creo que es algo contraproducente y tóxico, porque muchas veces te impide avanzar, o te hace pensar que cualquier tiempo del pasado fue mejor, por lo que te impide la posibilidad de un futuro brillante. Todo esto está en la novela, toda esa manera de cuestionar la nostalgia.

También hay cierta preocupación por el paso del tiempo, por ese futuro que no llega a esclarecerse.

Hay un miedo al paso del tiempo, a todo lo que nos deja indefensos. No hay nada que pueda luchar contra la razón del tiempo. Y el futuro tampoco depende de ti totalmente. Ésos son los miedo a los que se enfrentan los protagonistas, aunque luego tendrán otros problemas muchos más reales que les harán pensar un poco menos en lo anterior. Va todo ligado; cuando no tienes un futuro laboral o sentimental, te sueles refugiar en el pasado, y en la nostalgia.

Aún así, como dicen los rayos: “queda todo por hacer”.

Sí. A veces lo dicen irónicamente, y otras se lo creen un poco más. Las novelas son al final una celebración de vidas posibles. Y los años de adolescencia y postadolescencia son esos años en los que te enfrentas a qué quieres ser, y en los que te das cuenta de lo que el mundo no te deja ser. Y por eso son tan especiales las novelas que están bien escritas sobre estos años. Las novelas sirven para explicar muchas formas de vivir la misma realidad. Yo leo para vivir y entender estas muchas posibilidades, y escribo para ofrecerme una a mí mismo.

 

Recomendación literaria:
Dependería de la época de mi vida. Muy importante para mí son las novelas de Mark Twain y su forma de ver el mundo, como en ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’ o ‘Tom Sawyer’. Respecto a mi etapa adolescente, las obras de Francisco Casavella ‘El día del Watusi’ o ‘El secreto de las fiesta’, fueron muy importantes para mí. Soy un lector bastante omnívoro, que lee muchas cosas, por lo que me parece muy difícil acertar con una novela definitiva.

 

Sigue todas las novedades del blog ‘Leer para contarlo’ pinchando aquí: Twitter y Facebook

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s