Jorge Volpi: “Abraham debió de ser el primer proxeneta de la historia según la Biblia”

Por Carlos Madrid (@carlosmartnez90)

La atrocidad descrita en verso para crear mayor contraste, para romper con todo lo poéticamente establecido. El verso para denunciar la situación que se vive desde tiempos inmemoriables en Tenancingo, un pequeño municipio mexicano donde los padres enseñan a sus hijos a ser proxenetas, y a sus hijas a ser mercancía. Y a exportarlas. A exportarlas para ser explotadas en los campos de fresas de Estados Unidos. El verso, en el lugar de la prosa, para no caer en el amarillismo, para buscar nuevos recovecos en la literatura que nos ayuden a digerir historias tan lacerantes. El verso para narrar una historia de ficción, pero con mucho de denuncia real. El verso para novelar ‘Las elegidas’ (Alfaguara), de Jorge Volpi (México, 1968).

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Fotografía de Sara Baquero Leyva

Lo que más le puede sorprender al lector es que se trata de una novela escrita en verso.

Quizá lo más conocido que he escrito es ese largo proyecto narrativo para tratar de contar el S. XX y hasta nuestros días, que fueron las novelas ‘En busca de Klingsor’, ‘El fin de la locura’, ‘No será la tierra’ y ‘Memorial del engaño’. Pero, paralelamente a estas obras, siempre he escrito en otros registros, quizá novelas más experimentales. En ésas, como ‘El jardín devastado’ u ‘Oscuro bosque oscuro’, ya me acercaba a estos registros. Aunque ‘Las elegidas’ es mi caso más extremo de novela en verso.

Este acercamiento al verso lo llevas a cabo como una experimentación dentro de la búsqueda de nuevas facetas en la literatura.

Sí. Por un lado, es una manera de escribir que me ha interesado desde hace muchos años y, por otro lado, me parecía un tema tan terrible que sólo así podrían contrastarse los lados más oscuros de la obra con el lenguaje.

Rompes con todo lo establecido para escribir poesía y te centras en una narración brutal.

Exacto. Con estos recursos del lenguaje, que son los recursos de la poesía, intento atemperar la brutalidad de la novela para no volverla tan escandalosa, ni amarillista. La historia era muy dura, y la poesía la atempera y hace todavía más fuerte el contraste entre la manera de contarlo y esta larga historia de tráfico de mujeres.

¿Por qué denunciar esta situación ahora?

Es un proyecto que lleva mucho tiempo; lo empecé a escribir en 2010 y luego derivó a otros proyectos, como una película o una ópera. De la historia me enteré a través de la familia de mi mujer, que es de la Escala, y es en ese estado, en el centro de México, donde está ese pequeño pueblo de 9000 habitantes que se llama Tenancingo. Aquí, muchas familias se han dedicado desde hace muchas generaciones al tráfico de mujeres. Así me enteré de la historia y la empecé a investigar un poco.

Por lo estás contando es un tema bastante conocido.

Es un tema que estuvo oculto mucho tiempo, pero que desde hace unos años está siendo denunciado y, por lo tanto, conocido: ha habido muchos reportajes, muchos artículos de prensa, algún libro…

¿Por qué crees que no se hace nada por cambiar esa situación?

Lo que hay allí es una red de corrupción, tanto policiaca como política, que es la que permite que subsistan estas mafias en Tenancingo, que se han hecho muy poderosas. Hace poco cinco de los criminales más buscados en Estados Unidos por tráfico de mujeres, eran de Tenancingo. En ese pueblo se dio una especie de profesionalización en el proxenetismo.

Esa investigación que llevaste a cabo para escribir la obra, ¿te trajo algún tipo de repercusión?

No. La investigación la llevé a cabo a través del material que había salido en prensa y en todos los medios de comunicación. Fui a Tenancingo a ver el lugar, pero no a hacer trabajo de campo.

¿Ha adjudicado la moralidad en Tenancingo?

Se dice que esto existe desde épocas prehispánicas. En Tenancingo los padres educan a sus hijos para ser chulos, y a sus hijas para ser prostitutas. De alguna manera hay una cultura vinculada a la prostitución, a la prostitución infantil y al tráfico.

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Fotografía de Sara Baquero Leyva

¿Es Tenancingo una excepción o algo extendido?

Estas bandas se dan en México y en muchas otras partes. Son bandas que han sido detectadas en muchos lugares.

La obra comienza con una comparación entre la biblia y la historia del Chino, el proxeneta de la novela.

Cuando investigaba este tema, recordé estos pasajes que debí de estudiar cuando era niño y a los que nunca prestamos tanta atención. De alguna manera, Abraham debió de ser el primer proxeneta de la historia, si recordamos ese episodio de la Biblia que se nombra en el epígrafe de la novela: dios le dice a Abraham que se vaya a Egipto y allí, él le dice a su mujer que si llegan a la corte del faraón, los van a matar a los dos, a no ser que le diga que es su hermana. Cuando llegan a la corte, Abraham entrega a su mujer al faraón a cambio de riquezas. De alguna manera ahí estaba el sustrato patriarcal que hace que se puedan ver a las mujeres como moneda de cambio.

¿Buscabas algún contrapunto en esa cultura bíblica?

No. Buscaba ese contrapunto mítico vinculado con esa tradición patriarcal que se mantiene hasta nuestros días.

Este acontecimiento no es el único contraste que creas con la Biblia.

Sí. Hay un subtexto bíblico que provoca que las mujeres puedan ser vistas como objetos, que se puedan intercambiar.

En este punto es donde reside toda la crudeza del texto: la infravalorización de la mujer en términos absolutos.

Eso es lo terrible. Esta novela no trata únicamente el tema de la prostitución, ya que es una historia en la que las bandas secuestran y seducen primero a las niñas muy jovencitas, y a partir de ahí las mantienen encerradas. Realmente es una supervivencia de la esclavitud que pensábamos que había terminado hace muchos años, pero que se mantiene precisamente con las mujeres. Es un fenómeno que no es exclusivo de México; pasa en EEUU, en Europa… saltan continuamente a la luz casos de mujeres secuestradas para la prostitución.

En este caso lo más turbador es que son los propios padres, hermanos o maridos, los que las someten a prostituirse.

Exacto. En esa cultura de Tenancingo eso era lo más extendido. Ahora, ya más profesionalizadas las bandas, sobre todo buscan mujeres centro americanas, de los estados del sur de México, que suelen ser más pobres. Ya se han desmarcado del ámbito familiar, aunque en un primer momento nació así.

El personaje que más dureza muestra con las prostitutas es la mujer del Chino, Salvina, que en un primer momento fue esclava sexual.

Es un tipo de personaje que me interesaba mucho en esta historia; esas cadenas de doble explotación. Estas mujeres, en el caso específico de la novela, son mujeres mexicanas transportadas a Estados Unidos sin papeles, para ser explotadas por los trabajadores indocumentados mexicanos, que a la vez son explotados laboralmente. El otro aparte de esta grisura moral lo representan aquellas mujeres que habiendo sido víctimas, se convierten, para salvar sus vidas, en mujeres de estos proxenetas y se suman así a la máquina de explotadores.

¿Qué sentimientos nacieron en el Jorge Volpi después de esta narración?

Por supuesto uno se indigna y se llena de rabia frente a estas situaciones. Pero al mismo tiempo, como cualquier otra historia, se trataba de ver que esto era un contexto familiar; cómo los distintos miembros se comportan ante esta situación, y las diferentas actitudes que toman cada uno. Quería tratar de entender mejor la naturaleza humana que es capaz de este tipo de brutalidades.

¿Crees que la literatura debería ser más incisiva ante este tipo de casos?

Yo creo que la literatura retrata muchas veces los problemas de nuestro tiempo. No se trata de escribir literatura de denuncia, ya que cuando eso ocurre, la literatura pasa a un segundo término. El primer objetivo de la literatura debe ser contar bien una historia, y en segunda instancia sí que puede hacer que esa historia terrible despierte en el lector cierta conciencia sobre ese fenómeno social y terrible, y que se pueda actuar para terminar con él.

¿Despertará esta obra alguna conciencia?

No lo sé. Entre la ópera, la película y la novela, hemos querido crear más conciencia en la sociedad sobre este fenómeno y, a partir de ahí, esperar que desaparezca.

 

Recomendación literaria:
Recomendar una obra siempre es algo muy complicado, por eso prefiero remitirme a clásicos como Dostoievski, Tolstói o Thomas Mann. Ellos son los escritores que en algún momento me parecieron más admirables.

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Fotografía de Sara Baquero Leyva

 

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Un comentario en “Jorge Volpi: “Abraham debió de ser el primer proxeneta de la historia según la Biblia”

  1. Una novela llena de prejuicios de alguien que no tiene la si formación profesional para hablar del tema. Usa sus pobres recursos ideológicos de corte feminista o debiera decir hembristas y manifiesta su ignorancia de la hermenéutica al afirmar que Abraham pudiera ser un proxeneta.

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